dimarts, 28 de març de 2017

NUEVO DESALOJO DEL ULTRA HOGAR SOCIAL MADRID. Estaban desde diciembre en el palacete antigua sede de la Asociación de Militares Mutilados.


(Actualizado 23-4- 2017: Ocupan la antigua sede del Banco de Madrid-Banca Privada de Andorra)

La Policía Nacional ha desalojado a primera hora de esta mañana al colectivo ultra, Hogar Social Madrid, que lidera Melisa Domínguez Ruiz, del palacete antigua sede de la Asociación de Militares Mutilados, ubicado en la calle Velázquez de Madrid, actualmente propiedad de la Universidad Rey Juan Carlos. En ese momento estaban durmiendo en el local 14 personas, dos de las cuales han sido retenidas por la policía al tener alguna citación orden de búsqueda pendiente.
El llamado "Hogar Social Madrid", que reparte comida y aloja sólo a ciudadanos de "nacionalidad y sangre española", ocupó este local el domingo 11 de diciembre de 2106, acción que retransmitió en directo por las redes sociales, tres semanas después de ser desalojado de la sede del antiguo NODO de RTVE en la misma calle Velázquez. El último acto público realizado en edificio hoy desalojado, fue la conferencia del editor neonazi  y propietario de la clausurada Librería Europa de Barcelona, Pedro Varela, el pasado domingo.
 Pedro Varela y Melisa Domínguez el pasado domingo


El llamado Hogar Social Madrid es, hoy por hoy, el único proyecto sólido y expansivo de la ultrderecha española, sea callejera, política o asociativa, que ha  vivido un fuerte retroceso los últimos años tras los fracasos de las pasadas eleciones municipales de mayo de 2015  y las europeas de mayo de 2014, en las que dividida planteó un discurso franquista y ultracatólico. 
La España en Marcha, que en su día aglutinó a Democracia Nacional, Alianza Nacional, La Falange-FE, Nudo Patriota y el Movimiento Católico Español ya no existe, y la Federación Respeto, formada por Plataforma X Catalunya, España 2000 y, el de hecho inactivo, Partido X la Libertad, está por ver si conseguirá resarcirse del batacazo que estos grupos sufrieron en las pasadas elecciones muncipales que se hundieron en Catalunya y Valencia, creciendo sólo España 2000 en algunos nunicipios del llamado Corredor de Henares. 

En este contexto de hundimiento y luchas internas surgió el Hogar Social Madrid y el ya desaparecido Hogar Social Zaragoza, coincidiendo con la ruptura, división y en la pràctica, desaparición, del neonazi o nacional-revolucionario Movimiento Social Republicano (MSR). Y algunos exmilitantes del MSR, como la misma Melisa Domínguez Ruiz, junto con miembros de otros grupos como Falange y, sobretodo, Alianza Nacional y miembros o seguidores de los Ultras Sur idearon o se sumaron más tarde a este proyecto para implantar en España algo parecido a la Casa Pound italiana o a la ayuda a "griegos autóctonos" de Amanecer Dorado, que ya pretendió sin éxito entre 2012 y 2015 en Barcelona el desaprecido Centro Militia o Casal Tramuntana, y poco después el Hogar Social Rafael Casanova
Liderado por Melisa Domínguez, con un núcleo dirigente de no más de cinco o seis personas, y la asesoria y ayuda legal y económica de diversos abogados, empresarios y militantes ultras desencantados, se ha consolidado el HSM pese a los cuatro o cinco desalojos que ya ha padecido. Su principal acción es la recogida y reparto decomida para "españoles de pura cepa necesitados", alojando a algunos en su sede. Y con un discurso antisistema contra los bancos y la casta política, similar en algunos aspectos a Podemos o a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, ha realizado diversas acciones callejeras, si bien se diferencia de Podemos por su visión antagónica sobre la configuración territorial de España, dado que el Hogar Social añora la España franqusita centralista, y por su discurso xenófobo según el cual los extranjeros se estarían aprovechando de los españoles. 
El HSM ha conseguido movilizar a cerca de mil personas en alguna manifestación, y también se han dado a conocer con acciones islamófobas, como el ataque o protesta con bengalas y botes de humo ante la mezquita de la M-30 el 22 de marzo del año pasado, tras los atentados de Bruselas, o la manifestación ante la sede del PP la noche d ela última víctoria electoral de Mariano Rajoy.

Destaca del Hogar Social Madrid el liderazgo de Melisa Domínguez, la cual es criticada por algunos de sus antiguos compañeros de partidos y grupos ultras, que dan detalles de un supuesto afán de protagonismo, y lamentan que intente renegar de su pasado neonazi, recordando que tiene -o tenía- tatuada una esvática en su tobillo. En el programa Equipo de Investigación de La Sexta, emitido hace medio año, se le preguntó por si tenía o no ese tatuaje y ella respondió que no había concedido la entrevista para desnudarse. También critican algunos excompañeros suyos de grupos ultras su énfasis en defender las ayudas sociales sólo para españoles de sangre española, es decir que no considere españoles a los inmigrantes nacionalizados, cuando según afirman muchos ex compañeros suyos, ella es latinoamericana o hija biológica de latinoamericanos.
 Otros, en cambio, pese a reconocer que ésto pueda ser cierto, reconocen su capacidad de lideraje. Y más allá de las críticas a su personalismo o las dudas sobre sus orígenes familiares, de si fue dada o no en adopción tras nacer, o sus tatuajes, en distintos ámbitos y círculos de la ultraderecha, se piensa en ella para un posible liderazgo político en el caso de una futura reconstrucción del espacio político ultra.
Personalmente, más allá que sea o no cierto y paradójico e irónico que ella sea latinoamericana,  y que lleve una esvástica tautada, para mi lo peligroso de su discurso, es que pretende dividir a la ciudadanía y crear confrontación social, al acusar tácitamente a los inmigrantes extranjeros o de origen extranjero de aprovecharse de las prestaciones y servicios sociales, sanitarios y educativos que, según ellos, deberían ser gratuítos exclusiva o prioritariamente para los españoles "de toda la vida". 

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